Vómito

17.02.2015 16:12

Se que mucha gente no entiende que me abra a los demás, sin conocernos, pero esa es la única manera que tengo de que sepáis como soy de verdad, para que nadie pueda decir tantas mentiras como han dicho y se dirán de mi. Yo creo en el alma, en la energía interior de los seres humanos y de los animales. Creo en la vida con sus caminos tortuosos, porque la de las autopistas sin problemas no son vida. Creo que el amor lo supera todo y que la amistad es el paso siguiente del amor compartido, cuando el sexo y lo sexual se terminan con la lentitud cansina de la una vida monótona. Desde niño busco desesperadamente el amor total del que me hablaron en el Catecismo y no lo encuentro. Espero que no os riáis si os digo, que entiendo a Teresa y a Juan, esos locos maravillosos que se enamoraron de un Dios que cuanto más te ama, más se aleja. En mis muchas horas de soledad y silencio, he vivido un dolor íntimo que no nace de herida alguna ni produce sangre, ese dolor insoportable de las piedras en el riñón, o el dolor de oídos de cuando niño, que no puedes expresar con palabras porque es un dolor unipersonal e intransferible. Un dolor que no mata pero que desgasta el alma, agota la energía o sencillamente te deja abatido como si la muerte no te quisiera llevar y te abandonara en la nada. No soy un místico, soy humano y por ello dudo constantemente. Mi vida ha sido y es un cruce de caminos constantes donde tengo que escoger a cada momento una ruta nueva hacia la felicidad que me prometieron de niño. Me gusta el Jesús resucitado, el Buda sentado o recostado en su propia paz. Odio la cruz, la silla eléctrica, la tortura desmedida del odio humano. Pinto y no me gusta lo que hago. Escribo y pienso que no merece la pena, ¿ A quien le pueden interesar estas cosas mías de poeta sin musa? ¡Quien tuviera fe! Saber a ciencia cierta que ese amor prometido existe y que será tuyo algún día. La desazón del pensante, la angustia del enamorado alejado de su amada, ese es el castigo por pensar, por vivir, por querer entender lo invendible. Este mundo es un revoltijo de insensateces, gobernado por pobres de espíritu y millonarios en ansias desproporcinadas de poder y dinero. Si pudiera vivir solo de eso, me dedicaría a hablarle a los demás de lo que siento, de lo vivido, los sufrido y lo gozado. Comunicarle a los demás el encanto de la sencillez madura, y a vez la elegancia de lo sencillo, pero este mundo no quiere mensajeros de paz, y mucho menos de amor, si no va acompañado del sexo y el dinero. Mi espíritu es libre, y se que eso es muy molesto para las mayorías sin destino, pero no puedo hacer otra cosa, sería ir en contra mía, y ya no tengo edad para retroceder. ¡Humano! Terrible y compleja palabra que no sabemos definir con fidelidad, porque la usamos como los paraguas, solo cuando nos llueve en nuestro tejado. perdonarme este vómito del alma, pero me cansan los silencios correctos, y las máscaras de esta sociedad. Soy así y así os quiero. Si os parece bien, aquí estoy, si no es así dejarme volar solo, sin la mochila de los prejuicios sociales. ¡Que agusto me he quedado!

 

 

Me gusta ·  ·