poema 1000

07.10.2014 13:52

Maldita sea la hora en que os parió la vida,
dejando que el alimento fuera robar la alegría.
Mamáis de los pechos secos, de mujeres doloridas,
que ven morir a sus hijos, porque no tienen comida.

Bebéis sangre del obrero en vasos sindicalistas,
y se nos hiela el alma cuando vemos tus sonrisas,
diciendo que ya salimos de una crisis de mentiras,
que se hizo solamente por aumentar tu codicia.

¿Donde vamos ? no lo se, porque el pueblo está drogado,
y el miedo le hace pensar que se irá solucionando,
sin saber que las promesas el viento la va llevando,
al cajón de la basura de los que están gobernando.

Que no nos cuenten mentiras, aún sabiendo que podemos,
por que nadie hace nada, cuando nadie nos movemos.
Nos hemos hecho egoístas y solos nos moriremos,
nadie nos dará la mano, si nosotros no queremos.