¡Pobre no sabe...!

17.02.2014 21:36

¡Pobre no sabe que siempre estaré en su cabeza! El amigo que traiciona, casi siempre cree ser el más listo, el más agudo, pero no sabe que la traición en si misma es una tremenda droga, que deja en la boca el sabor de la traición, y al igual que las manchas de sangre, siempre quedan en las manos del asesino, y pasados los años solo las ve él, siempre tendrá ese sabor en la boca. Cuando me vea o escuche hablar de mi, no podrá quitarse de la boca ese sabor, ni con la bebida más fuerte, y la borrachera solo le hará olvidar por un tiempo limitado su traición, pero jamás la borrará de su mente. Ese es el precio de la traición, el mismo que puede llegar a enloquecer  al traidor y a ver por todas partes al traicionado, sin que este se entere de nada. Al igual que la envidia solo la sufre el envidiador y no el envidiado, así ocurre con la traición, y el día menos pensado no podrá con esa carga y posiblemente haga una tontería de la que se arrepentirá para siempre. Entonces alguien me contará lo sucedido y posiblemente llore por el, pero no se enterará de que lo he hecho.