Noche de Reyes.

04.01.2017 23:52

La tarde era gris y plúmbea. eran las seis de la tarde y parecía que la noche se había adelantado aquel 5 de enero de un años de 365 días, como tantos. las calles empezaban a llenarse de niños con sus padres y abuelos, que se dirigían a la gran alameda de la ciudad para ver la cabalgata de Su Majestades los Reyes de Oriente. Hombres y mujeres enganchados a manojos de globos de colores y animales extraños con forma de esponja o de cangrejo. las luces se encendieron y el alboroto no se hizo esperar. Por los altavoces situados a los lados de la alameda comenzaron a sonar villancicos en inglés, sin parar. La expectación crecía por momentos. A lo lejos se podía apreciar cierto movimiento en medio de la avenida. Como si miles de fichas perfectamente colocadas cayeran de forma continuada, fue corriendo de boca en boca algo terrible: Los reyes no habían llegado, ni los camellos ni los caballos, ni los pajes, nada de nada. Los niños que esperaban ansiosos la llegada de sus majestades, empezaron a llorar al enterarse de la noticia y a protestar, pegando patadas, gritando, preguntando porqué no venían. Una masa informe de metal apareció por medio de la avenida lentamente. ¡Era un tanque!Por los altavoces sonaron marchas militares. La gente empezó a dispersarse entre gritos e incomprensión. Tan solo un niño se quedó esperando que llegara aquel monstruo de metal verdusco. Nadie se atrevió a cogerlo y llevárselo del medio de la avenida, donde se había colocado. Sus padre lo llamaron insistentemente, pero parecía estar sordo. 
Cuando el tanque llegó a la altura del niño y el cañón le sobrepasó por encima unos metros, paró de golpe. Se levantó la trampilla del tanque y salió un oficial que se dirigió al niño en un idioma extraño. El niño sacó de una bolsa que llevaba tres plátanos de Canarias y dijo muy serio. Como seguramente no los habéis dejado pasar en Siria, cuando veas a los reyes dales esto, que me lo han dicho por la tele, para que se animen. Al día siguiente toda la prensa sacaba la foto de un niño ante un tanque , con tres plátanos en la mano, estos con pintitas. "UN NIÑO PARA EL AVANCE RUSO CON TRES PLÁTANOS DE CANARIAS". A los primates, les encantan los plátanos ...dicen.