El trasgo.

09.10.2013 00:42

Entre las cosas que uno recuerda de pequeño están aquellas que me hacían diferente a mis compañeros, no eran mis artes para el fútbol, ni para pelear, pero si el encanto de los druidas de atrapar a los demás con mis sueños y mis palabras sentidas. Si había un corrillo, allí estaba yo contando algo a los demás.Pasados los años ocurrió lo mismo  en la Universidad en Valencia y con mi guitarra. Los teatros siguieron a todo aquello y la aparición de estos trastos maravillosos, han hecho que recupere aquel estado druídico. Hoy el otoño entró por entre las hojas de los árboles en la Ansuiña (parque en Baños de Molgas)y dejó escapar unas pinceladas de ocre. Los veraneantes ya no están, el frío entrará poco a poco por el río y el día menos pensado nevará. Arriba en la vieja estación de tren, todas mis cosas duermen a la espera de los visitantes, como queriendo quedarse para siempre en el recuerdo de las gentes. Los gallegos siempre fuimos buenos contadores de historias y la magia celta nos ayuda a ser de espirales en el verbo y de susurros en las palabras. Quiero contaros que he contactado con un trasgo( duende maligno) que visita el río Arnoia en los otoños, que me ha confiado un poder especial que yo no sabía que poseía. Me dijo que desde tiempos remotos, en los bosques cuando alguien quería avisar de un peligro o una amenaza, ponía un lazo en una rama de un árbol, de forma que al colocarse muchos, daba a entender que todos conocían el peligro, o la mala acción de algún habitante del bosque. ¡Mira tu por donde! Hoy salgo con esto de los lazos, sin darme cuenta que ell otoño a entrado también en toda España. Deben ser cosas de celtas, meigas y trastos, pero haberlas, "hailas". Cuando el árbol esté repleto de lazos, ellos sabrán que todos lo sabemos:No son buenos.