Cuento 2

18.10.2016 22:49

Aquella noche se avecinaba fría. Carmen se encontraba sola en casa. La noche amenazaba tormenta y la mar empezaba a encresparse anunciando una dura noche en el mar. Se puso el camisón y se metió en la cama. Rezó pensando en su marido que esa noche estaba en el barco camino de El Gran sol. Musitó una oración y le pidió a su Dios que lo trajera con vida. La mar, la lluvia y el viento no dejaron dormir a Carmen en toda la noche. <no tenía miedo. La casa era como todas las gallegas "da Costa da Morte" firme como una roca. La mañana amaneció tranquila. En la playa los restos de un naufragio anunciaban a la señora de negro y guadaña en la mano. Desde las rocas intentó ver si algún cuerpo estaba en la arena, pero solo había maderas y restos de un barco no muy grande.
Carmen se sentó en las rocas, mirando el mar y esperando lo peor. Una mano le toco el hombro, al girarse pudo ver a su marido de pie.Se abrazaron como si fuera la primera vez de su vida¿Que pasó? preguntó Carmen. Manolo, su marido, le respondió: Me encontré en el puerto a un hombre viejo, que estaba tirado en la calle y le ayudé a ir a su casa, vivía solo, y encendí el fuego. me invitó a un licor de hiervas y nos pusimos a charlar, cuando me di cuenta, el barco ya había partido y no pude volver a casa por la tormenta. Lo peor es que el barco en que tenía que embarcar no aparece. ¿Como se llamaba el viejo? No se, respondió Manolo, cuando volví a su casa ya no estaba, tan solo en la mesa un papel y un lápiz. ¿Que ponía en el papel? preguntó Carmen. No te lo vas a creer, mira, y sacándose del bolsillo un papel arrugado se lo dio a su mujer para que lo leyera. Carmen abrió los ojos como si viera un fantasma y se quedó muda.En el papel ponía: GRACIAS POR AYUDARME, TU MUJER TE ESPERA, NO TARDES.